El déficit de especialistas, la centralización de servicios y la falta de recursos económicos son algunos de los factores.
En Ecuador, cada año se detectan cerca de 700 nuevos casos de cáncer infantil. Quienes llegan a ser diagnosticados tienen menos de un 50% de cura, coinciden Aliz Borja, oncohematóloga pediatra, y Wilson Merino, miembro de la Fundación Cecilia Rivadeneira.
Esto dista de realidades de países desarrollados, donde la tasa de cura de niños con cáncer supera el 80%.
Borja y Merino detallan que hay, al menos, tres factores que inciden: el déficit de especialistas, la centralización de servicios y la falta de recursos económicos.
16 en todo el país
Con base a información de la Sociedad de Oncología del Ecuador, Borja presentó, en 2020, un informe en el que detallaba que en el país hay apenas 16 oncólogos pediatras. Desde ese año “realmente no ha cambiado nada”, dice.
Explica que los posgradistas en el país se inclinan por el área de pediatría general y no en subespecialidades, ya que hacerlo significa más inversión económica.
Lo ideal, para tener diagnósticos y tratamientos oportunos – señala Borja– sería tener al menos un especialista en cada ciudad.
Algo que se suma a la cadena de falencias para niños con cáncer.
Borja dice que este año, todos los oncólogos pediatras del Ecuador forman parte de un plan de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que busca realizar protocolos unificados de tratamientos en las patologías más frecuentes del cáncer infantil (ver recuadro).

