viernes, octubre 30

SALUD EMOCIONAL DE MÉDICOS AFECTADA POR JORNADAS EN PANDEMIA

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Pasar una jornada de 8 horas con trajes antifluidos, mascarilla, visor, guantes, entre otros implementos de bioseguridad, es difícil para médicos y otros profesionales de la primera línea de atención de COVID-19. Sin embargo, más allá de las cansadas jornadas de trabajo, para ellos lo más complejo son las emociones que causan las urgencias que día a día se presentan tanto por COVID-19, así como por otras patologías o accidentes en clínicas y hospitales de Guayaquil.

El rol del médico en Guayaquil es fundamental para controlar los casos en la pandemia de COVID-19. Ellos, como parte de los profesionales de la primera línea, perdieron a más de 110 colegas durante la crisis sanitaria en Guayaquil, detalló el Colegio de Médicos del Guayas. A más de eso, se reportó a más de 1.000 profesionales con afectación por el virus en ese periodo y que retornaron a trabajar.

Médicos guayaquileños consultados por este Diario explicaron que las jornadas que se han vivido en la urbe han sido críticas, ahora controladas; sin embargo, siguen con la alerta y riesgo latente de contagio.

José Luis Vergara, jefe de la UCI del Hospital del Guasmo y médico coordinador del hospital Luis Vernaza, explicó que en este momento muchos médicos sufren del síndrome conocido como burnout, desgaste físico y emocional por la pandemia debido a la intensidad de este periodo.

Un médico intensivista contó que lo más difícil para él es recibir a un paciente COVID-19 que está muy crítico, que se tiene que intubarlo y no sabe si se va a salir adelante. “Es difícil informarle a la familia sobre que su familiar ha fallecido, es duro. En emergencia llegan de todo, si llega un paciente con impacto de bala es muy impactante también, el manejo psicológico es muy duro, escuchar llorar a la familia”, explicó el intensivista.

Francisco Plaza, expresidente del Colegio de Médicos, explicó que este desgaste físico y emocional también se suman preocupaciones debido a poca dotación de insumos o temas burocráticos dentro de los hospitales. “Muchos tienen miedo de enfermarse porque en no todos los hospitales la dotación de insumos es oportuna, muchos llevan ese estrés y debilitamiento emocional de médicos de quienes han venido atendiendo de forma constante en la pandemia, debe haber más consideración”, explicó.

Wilson Tenorio, doctor y presidente del Colegio de Médicos del Guayas, quien se infectó a finales de marzo pasado, en la época más crítica de la pandemia en Guayaquil, contó que sufre de insomnio, no puede dormir. Es la secuela física más visible y permanente que le dejó el COVID-19.

Él dijo que otros colegas y pacientes han quedado también con secuelas psicológicas y físicas como trastornos de ansiedad, angustia, dolores de espalda, problemas respiratorios, taquicardia. Por eso pide a la ciudadanía no bajar la guardia y continuar con las medidas sanitarias preventivas como el uso de la mascarilla, la distancia física, el lavado y desinfección de manos, así como evitar las aglomeraciones, pues adicional a sufrir las consecuencias del momento al contraer el COVID-19 muchos pacientes quedan con afectaciones por largo tiempo.

Y pese a que han pasado siete meses desde que comenzó la pandemia, a él le siguen preocupando las muertes de colegas y de ciudadanos que se registran en Guayaquil. “Este virus tiene un comportamiento irregular, hay gente de la colectividad que ha sufrido gravísimos estragos con consecuencias fatales como la muerte. Esta pandemia es fluctuante, con una morbilidad y mortalidad fluctuante, hay días en que hay casos, hay días en que disminuye. Hemos dicho que para fines de este mes de octubre vamos a tener que pasar revista al resultado del relajamiento social al cual hemos estado sometidos desde que ya no hay el estado de excepción”, indicó Tenorio.

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