Si el guayaquileño Mario Velasteguí Arroyave decidió ser abogado es porque está convencido de que “pelear por el bien y la justicia le da sentido a la vida”. Se considera “abogado de causas justas”, por eso prefirió defender casos civiles y laborales antes que penales, donde –comenta– a veces hay “jueces más pillos que los pillos”.
A sus 65 años, y aquejado por un cáncer renal que ha hecho metástasis en otros órganos, incluso en la columna vertebral, Mario Velasteguí inició en julio una batalla legal contra el hospital del IESS Teodoro Maldonado Carbo –hoy investigado por denuncias de corrupción y sobreprecios en varios contratos–, para exigirle la medicina que le podría prolongar su salud, dice esperanzado, “hasta que Dios me preste vida”.
Se trata del fármaco Axitinib, un medicamento que se usa para tratar el cáncer de células renales en etapa avanzada, que impide la formación de vasos sanguíneos con los que se alimentan los tumores y que se aplica a pacientes que no mejoran con otros tratamientos.
”No hay presupuesto que pueda sostener el Axitinib, vale $5000 la caja de 56 tabletas para 28 días, no es algo que uno pueda cubrir”, explicó Mario la tarde del viernes de la semana pasada en la sala de su casa.
Su voz ya no tiene la energía de hace más de una década, cuando en el 2007 le diagnosticaron “carcinoma de células renales más metástasis suprarrenal izquierda, catalogado como cáncer en estado IV”.
Sin embargo, la firmeza de su carácter aún está presente en sus palabras cuando reclama: “Estamos acostumbrados, y eso es lo peor que podemos hacer, ver como normal el hecho de que un afiliado vaya al IESS y le digan que no hay medicinas, no hay catéter, cosas básicas; hay que exigir, sin pedir ni mendigar, con altitud y convicción”.
Con esa certeza, Mario fue a la Defensoría del Pueblo para presentar una acción de protección que obligue al hospital del IESS a entregarle el Axitinib, un fármaco que le negaron porque no consta en el cuadro básico de medicamentos aprobado por el Ministerio de Salud Pública (MSP), listado con el que se rigen estas compras en el país. “El señor Velasteguí es una persona con el 49 % de discapacidad y una enfermedad catastrófica, jubilado del IESS”, expuso la abogada de la Defensoría, Rossy Barros, ante el juez del caso, y advirtió: “Sin la medicación corre el riesgo de morir en menos tiempo y no hay otra alternativa”.
En la misma audiencia se defendieron las autoridades del IESS. Wendy Plaza, abogada de la gerenta del hospital, Susana Estévez, responsabilizó al MSP porque el Axitinib consta como ‘no autorizado’ en el cuadro básico. “Aunque el hospital quiera comprar este medicamento, no lo puede hacer”, justificó; mientras que Franklin Sánchez, abogado del director zonal del IESS, agregó que “los directivos del hospital se encuentran atados de manos para adquirir lo que no está en el cuadro”.
En su defensa, el Ministerio de Salud admitió los vacíos de un acuerdo ministerial que no contempla medicamentos para quienes padecen enfermedades raras y catastróficas. “Por lo cual, lo más obvio sería presentar una acción de inconstitucionalidad hacia la norma”, reconoció el ministerio y reveló que hace cinco años no se actualiza el cuadro básico de fármacos.
El juez aceptó la demanda y ordenó que el hospital compre el Axitinib que Mario necesita y que, además, se informen las identidades de pacientes que enfrentan su misma situación y requieran el medicamento.
Minutos antes, frente al juez, Mario Velasteguí había tomado la palabra. “Se dice que están haciendo las gestiones, pero el cáncer no se detiene. No soy la única persona afectada, cada día crece el número de personas con cáncer. Que se reformará el cuadro de medicamentos básicos en cinco años, tal vez en cuatro ya no esté”. De la decisión judicial han pasado más de 100 días y la medicina, cuya compra ya inició el hospital, aún no llega a Mario. (I)
Fuente: El Universo

