jueves, octubre 29

Quito, Loja y Cuenca tienen mayor número de casos de cáncer de piel

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En la capital, debido principalmente a la radiación solar, la tasa de incidencia de contraerlo es 35,8% para hombres y de 31,2% para mujeres, por cada 100.000 habitantes.

En 2017 murieron 5.552 mujeres y 5.342 hombres por varios  tipos de cáncer. Expertos sostienen que se debe educar a la población para identificar a tiempo la enfermedad.

Los altos niveles de radiación que afectan a Quito son uno de los factores que siguen incrementando el riesgo de sufrir cáncer de piel: en 2018, la capital registró cerca de 600 de esos casos; de ellos, el 40% fue diagnosticado y tratado en la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (Solca).

Sin embargo, para Patricia Cueva, directora del Registro Nacional de Tumores de Solca, la cifra aumenta “si a eso le sumamos los casos que vienen de afuera, de otras regiones, estamos hablando de 1.000 casos nuevos que se tratan cada año”.

“En el Hospital de Solca tenemos al menos de 400 a 500 casos de cáncer de piel por año, los cuales operamos, por eso vemos esa relación de esta casa de salud versus las otras cifras que se reportan”, añadió.

Según Franklin Cabrera, médico tratante de Dermatología del Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), no se conoce la cifra exacta de personas diagnosticadas con cáncer de piel, pero sí hay un subregistro de la enfermedad.

La tasa de incidencia es el riesgo de cuántas personas pueden presentar este mal en un año y se la mide por cada 100.000 habitantes. En el caso de Quito, la tasa de incidencia llega a 35,8% para hombres y 31,2% para mujeres, seguido de Loja y Cuenca (ver infografía). Para Cueva, esas cifras se presentan más en las ciudades de la región Sierra porque se ubican a mayor altura.

“Estamos más expuestos a la radiación solar, que es el determinante en el aparecimiento de la enfermedad. Eso sitúa al cáncer de piel entre los hombres en el segundo lugar de frecuencia después del cáncer de próstata y entre las mujeres ocupa el tercer lugar después del cáncer de mama y de tiroides”, explicó.

Melanomas y no melanomas Existen dos tipos de cáncer de piel: el melanoma y no melanoma. El primero se trata de una lesión que se produce a partir de los melanocitos, que son células que se encuentran en la piel y que se encargan de darle la pigmentación y el color. El segundo, son tumores exclusivamente de la epidermis.

Los no melanomas se dividen en basocelular, que vienen de las células basales; y escamocelular, que es una capa espinosa y superficial. Para Patricio Peralta, médico cirujano de Solca, si bien el cáncer de tipo melanoma no es muy frecuente entre los pacientes (apenas el 2% de los diagnosticados lo presentan), es importante detectarlo a tiempo.

“Se debe  tener mucho cuidado porque es progresivo y la letalidad es alta”, advirtió. En cuanto a los no melanomas, la norma es el crecimiento o destrucción local: son cánceres de baja letalidad, pero pueden dejar secuelas. Incluso, los escamocelulares pueden provocar metástasis a los ganglios, mientras que los basocelulares pueden llevar a lesiones grandes y a mutilaciones.

En ambos casos es necesaria la detección temprana. ¿Cómo detectar la enfermedad? De acuerdo con los médicos consultados, es importante que la población esté pendiente de cualquier cambio que vea en su piel. Por ejemplo, el aparecimiento de un lunar que varía de tamaño y forma, una lesión que no cicatrice en dos o tres semanas, que pique o sangre, úlceras o lastimados pequeños, “necesitan ser estudiadas, biopsiadas para descartar que no se esté haciendo un cáncer,”, indicó Peralta.

Las zonas más propensas para el aparecimiento de esta enfermedad son las orejas, la nariz, los pómulos, el cuello, los brazos y manos, incluso en el cuero cabelludo. Para Franklin Cabrera, actualmente se registra un mayor número de casos de cáncer de piel: “Hoy detectamos más porque tenemos mejores herramientas, pero cada vez aumenta la cifra porque la gente está más expuesta a la radiación solar”, manifestó.

Casos y tratamiento

Para quienes padecen de cáncer a la piel, la primera elección es la cirugía. Norma Romero tiene 75 años y hace cuatro fue diagnosticada con cáncer de piel en la mejilla y en la parte baja de su espalda. “Dos o tres meses estuve con un granito y creí que era una espinilla.

Fui al Hospital San Francisco donde la dermatóloga me dijo que era urgente que me chequeara la cara, por lo que acudí con la muestra de la biopsia y lamentablemente salió positivo para cáncer”, contó. Entonces fue derivada a Solca, donde la evaluaron nuevamente y tras los resultados fue operada.

“El doctor me dijo que me habían vaciado completamente la mejilla para sacarme todo lo mal que estaba. Hoy me siento bien, gracias a Dios he podido recuperar mi salud”, recordó Norma. Sin embargo, si el caso se complica, el paciente debe acudir a cirugía oncológica o incluso a cirugía plástica para la debida reconstrucción.

María Elisa Sáenz, a sus 41 años, también tiene un melanoma en el rostro. Actualmente es atendida en el Hospital Carlos Andrade Marín de Quito. “Yo tenía una bolita y fue aumentando cada mes, me dolía, me picaba”, indicó. Para su médico tratante, es necesaria la intervención quirúrgica para extraer totalmente el melanoma.

“La cirugía garantiza el 99% de efectividad en la eliminación del cáncer de piel, pero hay que chequear este mal constantemente y tenerlo por años vigilado”, dijo Cabrera.

El cáncer puede regresar. De acuerdo con los galenos, las lesiones de la piel son acumulativas en diferentes lugares, esto no significa una metástasis (enfermedad activa), sino que afectó a otra área de la piel en la que se puede desarrollar un segundo cáncer si no se cuenta con las precauciones adecuadas. (I)

Fuente:  www.eltelegrafo.com.ec

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