martes, octubre 20

Tiendas, bodegas y puestos de comida, blanco de robos en Guayaquil

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Buscan a sus víctimas en el día y en la noche. Antisociales dejan huellas de su accionar en calles y barrios de Guayaquil.

En recorridos que realizó este Diario encontró historias de moradores que, con desazón, reportan arranches, robos a mano armada, asaltos en espacios públicos o en el interior de locales comerciales.

Pide apoyo policial

Marina es propietaria de una tienda en la manzana 610 del bloque 2 de la cooperativa Flor de Bastión, en el noroeste de Guayaquil. Durante los últimos tres meses asegura que ha sufrido dos asaltos en el interior de su local.

Casi resignada cuenta que los robos en ese sector son semana a semana: si no es ella la víctima, es el vecino.

“La última vez fue hace dos semanas. Había un carro estacionado afuera unos 15 minutos. Esperó que salgan los clientes. Ya quedó vacía la tienda, un hombre entró y sacó un arma de fuego. Yo traté de hacer como que estaba comprando, porque buscaba al dueño de la tienda. Se metió adentro a la caja a buscar el dinero y apuntó a un niño de 2 años, entonces ahí le di el dinero y rápido se dieron a la fuga con otro que estaba en el carro”, relata la mujer.

Recuerda que 30 minutos después del asalto llegaron dos policías en una patrulla. “Nos hicieron preguntas y se fueron. No pasó nada”, manifiesta.

Aduce desconfiar del trabajo policial por malas experiencias, pues los patrullajes son repentinos en la zona.

“El año pasado venían con más frecuencia, daban vueltas. Pero ¿sabe por qué? Ellos se bajaban a pedirnos jugos, colas, papitas sin pagar. Hasta que mi esposo les dijo que ya paguen lo que consumen porque nosotros no les podemos estar regalando todos los días, porque era todos los días que venían a llevarse cosas, y ellos dijeron que no iban a volver a pasar por aquí y dejaron nomás de venir”, recuerda la comerciante, con tres años en la zona.

Quienes tienen negocios en este populoso sector del noroeste tratan de seguir adelante a pesar de la inseguridad y el accionar policial del que algunos se sienten inconformes.

Los ladrones son de la zona

Javier tiene una carreta de salchipapas en la esquina de la manzana 612 de ese sector.

Allí ha observado cómo los delincuentes atemorizan a los vecinos con cuchillos.

“Ya sabemos cómo actúan. Aquí se dan la vuelta varias veces, tantean la zona. Son de aquí mismo, de otros bloques o hasta del sur, de la Perimetral. Hace dos días se bajaron cuatro de un bus y cerraron a un chico. Sacaron cuchillos, todos tenían armas, y se le llevaron el celular”, manifiesta el hombre.

Angustiado, expresa su desazón porque no cree que esta situación mejore en un futuro inmediato. Hacen falta medidas drásticas contra la delincuencia, considera él.

Robo de madrugada

Ronald, quien tiene un negocio en las calles Lorenzo Garaycoa y Calicuchima, en el centro, menciona que otro de los robos en ese sector se registró en unas bodegas ubicadas sobre la primera vía citada, frente a su local. El hecho se dio hace siete meses aproximadamente.

Relata que varios individuos llegaron en un camión, se estacionaron e ingresaron por un boquete de aire acondicionado para sustraerse unas 80 máquinas de podar. Aprovecharon la oscuridad de la madrugada.

“Esto en las noches es desolado, hay poca iluminación. Ellos usaron un camión para llevarse unas 80 cajas con esas máquinas de podar el césped”, refiere el hombre que la semana pasada fue víctima del hampa en su local, en el que dos hombres lo desvalijaron e incluso hubo un disparo al techo.

Temor en zona del mercado de Cuatro Manzanas

Mariana vive a pocas cuadras de la anterior víctima. Ella es comerciante ambulante en el sector del Mercado de Artículos Varios (más conocido como de las Cuatro Manzanas). Comenta que en las calles Lorenzo de Garaycoa, 6 de Marzo, Pío Montúfar y Pedro Moncayo es difícil caminar y trabajar de forma tranquila.

“Se volvió peligroso con la presencia de hacheros que suelen estar armados con navajas o cuchillos para quitarle el dinero a la gente. Ellos solo quieren plata para la droga. A los que ya nos conocen no nos molestan tanto, pero a gente que viene con la boca abierta con el teléfono o buscando algo en la cartera, es fijo”, expresa.

Añade que también aprovechan la luz roja de los semáforos para robar a quienes van descuidados en carros usando el celular, con los vidrios abajo.

“En esta semana vi que una chica venía en la parte de atrás de un taxi con su niña pequeña al lado y un tipo le metió la mano por la ventana y le quitó algo, no sé si la billetera o celular, se fue por la calle Alcedo, por los prostíbulos”, cuenta la mujer.

Robos a usuarios de tricimotos

Lorenzo manifiesta que en el sector de la cooperativa Francisco Jácome, en el noroeste, fue víctima de robo en una tricimoto. Recuerda que el conductor se desvió del camino y lo llevó por una zona lastrada para robarle el celular y dinero. Lo amenazó con un cuchillo.

Mientras que en Colinas de la Florida, Gabriela cuenta que el último fin de semana su prima fue asaltada por dos hombres en moto la apuntaron con un revolver para robarle el celular.

Ella comenta que como también frecuenta la av. Casuarina por su trabajo ha sido testigo de arranches en el sector que colinda con la Perimetral.

“Los comerciantes siempre se quejan porque están los arranchadores. Hay paraderos y cajeros, por eso los arranchadores están allí”, indica.

‘Los sacapintas le partieron la cabeza al vecino’

Germán, comerciante del centro-sur de la urbe, expresa que en esa zona se dan casos de sacapintas en un perímetro de cinco cuadras.

En marzo pasado, él sacó dinero de una entidad bancaria de las calles Chile y El Oro y dos sujetos lo siguieron hasta su local ubicado en Lorenzo de Garaycoa. Allí, los dos sujetos con armas le robaron los $ 1.500 que había retirado.

Él cuenta que en Noguchi y Calicuchima, una vecina que venía retirando $ 1.500 del barrio Centenario también fue asaltada por sacapintas, hace dos meses.

En noviembre del año pasado, su hermano logró evitar el robo de sacapintas que lo persiguieron hasta su local.

“Justo habían salido niños de la escuela cercana y el sujeto se alocó, se desesperó, y finalmente se fueron”, recuerda Germán.

Asimismo, hace un año, en Maldonado y Lorenzo de Garaycoa, un vecino llegaba en un auto y dos sujetos en moto aprovecharon para sustraerle al menos $ 2.500.

“Otro caso es de un vecino de la calle Maldonado que iba entrando a su casa y al percibir la presencia de sacapintas intentó cerrar la puerta, pero estos se metieron con su moto hasta el interior de su residencia, él por poner resistencia le partieron la cabeza. Se le sustrajeron $1.500”, manifiesta.

‘La lanzaron al piso a mi hija por quitarle el celular’

Ximena tiene más de 20 años viviendo en la manzana 611 en el bloque 2 de Flor de Bastión, en el noroeste. Enérgica, expresa que los habitantes de ese sector están preocupados por los constantes delitos que allí se registran. Cuenta que su hija fue víctima de la delincuencia.

“La cerraron en la esquina y le pedían el celular, pero ella no tenía. Llegó de estudiar. Unos hombres se bajaron del carro, la tiraron patas arriba, la amenazaron, le gritaron, la golpearon, casi me la matan, salimos a ayudarle, qué angustia. ¿Qué debemos esperar para que las autoridades actúen? Por favor, ya no se aguanta esto. Somos pobres, pero también queremos protección”, se lamenta.

Añade que ha podido ver a sus vecinos ser víctimas de los robos al bajarse de tricimotos.

“A veces roban en las tricimotos, vienen en carros, en motos. Vienen caminando, bien vestidos y uno no piensa que le van a robar. Y como las calles son de tierra se les hace más fácil escapar a los que roban en motos, pero hay patrulleros que no avanzan a esta zona”, expresa.

Coincide con sus vecinos en que la acción policial debe mejorar, tanto en patrullajes como en operativos, luego de los delitos cometidos.

“Pasan de vez en cuando. Y cuando pasan, están con los vidrios arriba, chateando, no se bajan a preguntar en los barrios qué hay, si tenemos novedades para que nos puedan colaborar, nada”, critica.

En la manzana que vive hay planes para unirse y formar grupos de seguridad, pero por falta de recursos esto no se ha podido implementar.

“El miércoles mataron a un chico por robarle la moto en el bloque 8, era un joven trabajador”, recuerda. (I)

Fuente: El Universo

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