miércoles, octubre 28

Educar en valores, propuesta ciudadana en Ecuador

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“Un profesor trabaja para la eternidad porque nunca sabe el alcance de su obra”, con estas palabras el empresario Nelson Guim dio inicio a la presentación de la propuesta de Educación en Valores, una de las siete mesas de trabajo que forman parte del Acuerdo Nacional por la Educación (ANE), en un espacio de diálogo ciudadano al que asistieron el ministro de Educación, Milton Luna, empresarios y educadores que en su mayoría son miembros de esta mesa de trabajo.

Este diálogo público-privado como denominaron al encuentro Anunziatta Valdez y Nelson Guim, líderes de la mesa, se llevó a cabo hace dos semanas en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).

“Nuestro objetivo es lograr que el Ministerio de Educación incorpore en el pénsum académico la educación en valores como respeto, solidaridad, honestidad, amor a la patria, entre otros, a través de asignaturas como Cívica, Ética, Valores democráticos, entre otros. “Consideramos que una educación sin valores se convierte solo en información que no se traduce en algo positivo ni para la persona ni para la sociedad”, enfatizó Valdez.

Así, la educadora Verónica Peña, miembro de esta mesa de trabajo, fue quien presentó esta propuesta que fomenta la parentabilidad positiva, que se refiere a mantener mayor articulación entre las escuelas, colegios y hogares, que se enfoque no solo en el desarrollo cognitivo, sino también en el afectivo y conductual, para formar individuos integrales capaces de pensar y actuar en armonía, según dijo.

Peña, además explicó que el plan contempla la creación de una nueva escuela que sea ecosistémica, y que se aleje de la educación tradicional que mantiene un modelo lineal en el que el profesor enseña y el estudiante memoriza y repite. El nuevo modelo pone al maestro como un facilitador de la información y al estudiante en un papel de autoeducarse.

Asimismo, propone que haya múltiples ambientes de aprendizaje no solo en el aula, sino espacios abiertos, y que se incorpore el uso de la tecnología como herramienta pedagógica.

En su intervención, Peña resaltó a la familia como primer y principal responsable de la educación positiva. “En el hogar se generan vínculos afectivos cálidos que ayudan a los chicos a superar sus debilidades. Se trata de un entorno estructurado con normas, valores y adecuado control de la conducta”, sostuvo.

Para Elsie Ortiz, quien asistió al encuentro y es la rectora de la Unidad Educativa Gregoriano, el trabajo en conjunto de las instituciones educativas y los hogares es superimportante. “Si reforzamos la educación en valores éticos, morales y cívicos en las instituciones educativas, estamos trabajando en una vía, pero cuando los estudiantes llegan a su casa, si no hay un padre que refuerce esa enseñanza en valores, no vamos a obtener el resultado que realmente queremos”, expresó.

Ortiz, quien además integra esta mesa de trabajo, entregó al ministro Luna un oficio con una propuesta en la que se contempla que los minutos cívicos sean normados. Que todos los lunes se lo realice, se cante el himno nacional con izada de la bandera, y que durante toda esa semana se promueva dicho valor, entre otros puntos.

¿Qué son las políticas públicas y cuál es su importancia? 

Carlos García, también educador y miembro de la mesa de trabajo, tomó la posta de la presentación haciendo un breve análisis sobre qué son las políticas públicas y su importancia en el desarrollo social.

“Las políticas públicas son mecanismos de participación democrática en cuanto son formas de creación de sentidos colectivos que orientan la acción social”, explicó.

Con este preámbulo expuso los puntos que sustentan que la educación en valores sea un asunto público: Su carencia genera preocupación social, su implementación requiere de la participación conjunta del Estado y la sociedad civil, y constituye un punto de acción de los tomadores de decisiones gubernamentales.

Como ejemplo, García habló de la World Values Survey, proyecto global de investigación social que explora los valores y opiniones de la gente, cómo estos cambian con el tiempo, y su impacto social y político.

Esta investigación muestra cómo una educación deficiente en valores es causal de problemáticas sociales como fanatismo religioso, terrorismo, violencia, creación de industrias no amigables con el ecosistema, modelos incorrectos de conducta, etcétera.

García resaltó que enseñar valores humanos contribuye a elevar el nivel de conciencia y a crear un camino sólido basado en el respeto, tolerancia y armonía capaz de resolver problemáticas sociales.

Al finalizar la presentación el ministro Luna convocó a los presentes a sentarse en una misma mesa y llegar a acuerdos con metas y propósitos concretos. “Inevitablemente hay que cambiar la educación, pero como bien decían los compañeros, este no es un tema de una persona, de unos profesores o solo del Estado, es un tema de todos”, dijo.

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