En la casa de Auxiliadora Malá, ubicada en el barrio Aire Libre Alto, pasaron momentos de terror la noche del sábado, cuando el fuerte sismo de magnitud 6 sacudió la estructura. El fuerte temblor afectó las paredes, que con las réplicas se terminaron de caer.
Sus dos hijas, María José y Anaís Lucas, sufrieron golpes al desplomarse fragmentos de la pared de cemento de un dormitorio. Ellas fueron asistidas por personal de la Cruz Roja.
Auxiliadora Malá recuerda que experimentó la misma sensación que en el terremoto del 2016. Ahora espera que alguien la ayude para poder arreglar su vivienda.
En Esmeraldas hay 804 familias damnificadas, 196 casas afectadas y 6 bienes públicos con daños por el sismo.
Paredes, mampostería, pisos, ventanales son los daños físicos más relevantes en las viviendas, que en su mayoría se encuentran en zonas que son consideradas de riesgo, como el barrio 13 de Abril.
“En el barrio 13 de Abril se prohibieron construcciones de casas por los hundimientos de tierra ocurridos por el fenómeno de El Niño, pero la gente no hizo caso”, dijo Mario Quiñónez, exfuncionario municipal que laboró en la reubicación de las familias de esa zona.
También el coliseo polideportivo Nubia Villacís, ubicado en este barrio, presentaba fisuras externas en su estructura.
La mayoría de casas colapsadas están en los barrios altos que circundan la ciudad, dijo Betto Estupiñán, de Riesgo del Municipio.
Hasta la tarde de este domingo se tenía un registro de 26 desplomes parciales. Pero con las réplicas de los temblores debieron incrementarse los daños de viviendas y familias sin hogar.
La alcaldesa Lucía Sosa estimó que unas mil familias serían las damnificadas por los eventos naturales. Este lunes se habilitarían el coliseo de la unidad educativa Luis Vargas Torres y el complejo deportivo de San Rafael como albergues emergentes, expuso la autoridad.

