Una camioneta cargada de tubos plásticos, sacos de cemento y tarros de pintura esperaba la mañana de este miércoles 17 en el ingreso principal del Centro de Privación Zonal 8. Trabajadores aguardaban para acceder hasta los predios de la cárcel La Roca, donde se ejecutan labores de adecuación.
Allí, obreros contaron que trabajan en varios frentes, como el pintado de canchas, instalación de tuberías para baños y construcción de varias paredes. Son parte de los avances de esa cárcel que se instauró como de máxima seguridad cuando terminó su construcción en el 2008. Desde el 2013 permanece cerrada.
Justamente, como parte de las acciones ante la crisis carcelaria, Fausto Cobo, principal del SNAI, declaró que ya está habilitada la planta baja de ese reclusorio y que aproximadamente cien reos se trasladarían a ese reclusorio.
En paralelo, en la Penitenciaría del Litoral, ubicada a unos 500 metros del Centro de Privación Zonal 8, el funcionario dijo que unos 1.000 militares y policías se ubican en el borde interior de los doce pabellones y en el denominado “corredor de la muerte”, un espacio que los divide de forma longitudinal.
“Estamos operando. Es un tema complejo. No somos mercenarios ni tampoco delincuentes para entrar en operaciones a bala limpia. Cuando las circunstancias sean de una amenaza tácita hay que intervenir, hay que disparar”, señaló.

