En 2020 se reportaron más fallecimientos que en 2018 y 2019. La diferencia entre estos dos últimos años es de 2.417. Mientras que en 2020 fue de 41.082. Es decir, hubo 17 veces más muertes anuales.
Las cifras son del Registro Civil, que destaca que los decesos se deben a todas las causas. Sin embargo, el matemático Juan José Illingworth sostiene que el confinamiento (marzo a junio 2020) disminuyó las muertes violentas, por lo que se presume que el aumento se dio por la Covid-19.
La falta de transparencia e imprecisiones en las cifras oficiales, señala el matemático, impiden tener una visión clara de la realidad. Por eso, el Municipio de Guayaquil optó por manejarse bajo las cifras que Illingworth valida, a partir de los cuerpos sepultados en grupos de cementerios de la ciudad.
Illingworth dice que en Guayaquil el promedio normal de entierros, antes de marzo de 2020, era de 4.667. En los meses más fuertes de la pandemia (marzo a julio) se incrementó a 12.190, es decir, hubo 7.793 cuerpos por encima del rango.
La tendencia se incrementa
El Observatorio Social del Ecuador también ha emitido informes al respecto. Detalla que en 2020 se registró un incremento significativo de defunciones a partir del 21 de marzo.
“El exceso de personas fallecidas sobre el promedio de los cinco años previos es de 45.605, eso significa una tasa de mortalidad del exceso de 260,4 por cada 100.000 habitantes. En proporción, falleció un 56,5% más de personas que en 2019”, explica la entidad.
Las defunciones de este año registran un incremento respecto a la tendencia con la que se cerró 2020 y una nueva ola de personas fallecidas durante la pandemia. Desde el 1 de enero se registra, de manera consecutiva, más de 250 muertes diarias -los últimos registros cambiarán conforme se agreguen las actas más recientes de defunción- y a partir del 6 de marzo, la cifra cambió a más de 300 diarias.
Hasta el 31 de marzo se registran 28.462 decesos por todas las causas y un exceso de 10.637 personas respecto del promedio registrado entre 2015 y 2019, hasta el momento. Es decir, una tasa de mortalidad del exceso de 60,7 por cada 100.000 habitantes.

