Que no saben nada de internet. Que tampoco les llega la señal ni tienen acceso a la red ni a aparatos tecnológicos como computadoras, portátiles, tabletas o celulares. Que se han olvidado de ellos y que prácticamente los estarían dejando a un lado, dicen adultos mayores que viven en zonas rurales del Ecuador, quienes son parte de la población que puede acceder a la vacunación gratuita y voluntaria que se lleva a cabo en la lucha contra el COVID-19.
Si en las ciudades hay aún adultos mayores que no cuentan con acceso a internet ni con recursos para aquello, peor es el campo, destacan. Y así tuviesen quién los ayude a registrarse, hay lugares a los que simplemente la señal no llega.
Y es que para registrarse al plan de vacunación del Gobierno ecuatoriano se debe tener obligatoriamente un correo electrónico (e-mail) o un teléfono celular con línea para que llegue el código de verificación y que el usuario pueda continuar con el proceso. De ahí, con aquel código y con la información que ingrese, el sistema le enviará un mensaje con la fecha y el lugar para vacunarse en la campaña anti-COVID-19.
En zonas como Manabí, por ejemplo, Marcos Francisco Delgado, de 65 años, dice que no sabe nada de vacunas contra el COVID-19. “Nosotros no sabemos de eso (de inscripción vía internet), lo que queremos es que este Gobierno nos ayude con trabajo”, pide este adulto mayor que vive en la comunidad Bajo de la Palma del cantón Montecristi.
Este es un sector de unos 5.000 habitantes, donde el servicio de telefonía celular es en su mayoría pésimo y la red de internet es intermitente. En esa comunidad netamente agrícola y donde también se elaboran muebles vive Efigenia Quijije, de 85 años. Ella en cambio tiene recelos de inyectarse contra el COVID-19.
Quijije es hipertensa. Delia Pilozo, hija de Quijije, cuenta que no saben cómo acceder a la página web. De conocer el proceso y de tener señal de internet, ella podría inscribir a su madre octogenaria.
“Algo hemos escuchado (sobre inscripción de adultos mayores para ser vacunados), pero cómo vamos a hacer si aquí no andamos mucho en ese internet. La telefonía para tener algún mensaje es mala… No, yo no tengo correo electrónico”, refirió Pilozo.
La hija de Efigenia cree que es importante que si existe esta posibilidad para vacunar a los adultos mayores, las autoridades deben facilitar información, porque, alega, la situación es peor en otras poblaciones lejanas de Montecristi, donde ni siquiera hay cybers.
En esta comuna manabita, los familiares acatan disposiciones como la del distanciamiento social. Aquí ni siquiera permiten que desconocidos lleguen hasta sus hogares donde se encuentran los adultos mayores, pues temen que alguien los pueda contagiar de COVID-19.
Alberto Chávez y sus hermanos cuidan mucho a sus padres: José Chávez, de 81 años, y Efigenia Espinales, de 80 años. Y aunque aún no han decidido si los vacunarán contra el COVID-19, aclaran que no “conocen nada de acceso a internet”, por lo cual tampoco podrían inscribir a sus progenitores.
Manabí es la segunda provincia de Ecuador con mayor número de muertos a causa de la pandemia. Hasta ayer, 2.748 personas habían fallecido, entre confirmados y probables a causa del COVID-19; mientras que desde el inicio de la pandemia unas 22.814 personas se han contagiado con el virus en esta provincia.

