En octubre de 2019, Quito fue el epicentro del paro nacional liderado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), y al que se sumaron gremios y colectivos sociales.
Las violentas jornadas dejaron cuantiosos daños, no solo económicos sino también patrimoniales para la capital.
Raúl Codena, director ejecutivo del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), explica que $400.000 sirvieron para trabajos de resane, bacheo de aceras, luminarias, limpieza de grafitis y más. “Que fueron necesarios para reactivar el Centro Histórico en este tema tan complicado”.
Destruyeron legado histórico
La pérdida cultural, histórica y patrimonial fue evidente, señala Codena, pues al restaurar las paredes de las casas coloniales, la contextura pierde su elemento original.
También, las piedras de las calles García Moreno, Olmedo y Banalizar que fueron usadas como proyectiles no fueron encontradas en su totalidad. Se recuperó un 85% y lo demás tuvo que ser remplazado.
Estas piedras tienen más de 75 años de antigüedad. “Son elementos que nos recuerdan las primeras vías de la ciudad, que eran empedrados que iniciaron en 1940 (…). Eran parte de la historia y la temporalidad de Quito”, explica Codena.
El impacto de estos actos se dirige, principalmente, al sector turístico, pues uno de los atractivos principales del país es el Centro Histórico de la capital.
Difícil levantarse
Cifras entregadas por Quito Turismo detallan que los 13 días del paro nacional le representaron a la capital $35’877.752,79 en pérdidas, que comprenden la afectación al sector turístico -por ausencia de pasajeros-, a restaurantes, a hoteles, la realización de eventos, entre otros.
Holbach Muñeton, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de Ecuador y de la Asociación de Propietarios de Hoteles, Hostales y Afines del Guayas (Asohoteg), explicó el 2019 fue un año pésimo para el turismo.
La esperanza estaba en el primer trimestre de 2020. “Claro, no se contaba con lo del Covid-19 que nos tomó no solo de sorpresa, sino con un revés económico, fruto de las protestas y el vandalismo”, dice Patricio Rivera, técnico superior de agencia de viajes y gestión de eventos.
Rivera está convencido de que sin las pérdidas provocadas el pasado octubre, varios espacios podrían haberse sostenido. “Un hotel que tiene un año con déficit puede responderse, si a ese año le sumas otro año, como este 2020, las cosas no son tan fáciles”.
El experto señala que es importante pensar en torno a la economía circular. “Con el turismo se benefician grandes y pequeños negocios. Pero nadie quiere visitar a una ciudad que cada tanto está amenazada por manifestantes. Quito pierde garantías, el turista no sabe si al llegar va a conocer el Centro, va a poder movilizarse entre provincias”.
Casas y negocios aledaños
Desde 1990, cuando Ecuador vivió el primer levantamiento indígena, el parque El Arbolito ha dado ‘sombra’ a los diferentes movimientos sociales, cuando deciden manifestarse.
Sus moradores recuerdan que ningún hecho anterior a octubre de 2019 presentó los niveles de violencia y daños a la propiedad privada.
Así lo indica Martha Zambrano, moradora del sector de El Arbolito, cuya vivienda fue grafiteada y sus ventanas rotas. “Fueron días donde no quería ni salir a botar la basura, vivo aquí desde 1965 y jamás vi algo parecido”, dice la mujer, quien tuvo que costear los arreglos de su casa: “nadie respondió por eso”, agrega.
Zambrano dice que la misma suerte la corrieron sus vecinos, no solo en sus hogares, sino también con negocios aledaños que, a inicios de 2020 intentaban reponerse, pero que al sumar los estragos del paro y la crisis de la pandemia han cerrado. “Creería unas cuatro tiendas se fueron definitivamente”, comenta.

