Los ciclos de producción podrían ser más largos en la Sierra y más cortos en la Costa.
Luque asegura que la idea es que el cannabis a mediano y largo plazo pueda usarse como una alternativa de reconversión de cultivos en sectores como el florícola y cañicultor.
Los floricultores, golpeados por la crisis del COVID-19, tendrían cierta ventaja de migrar a ese cultivo debido a que podrían usar la infraestructura que poseen, como los invernaderos.
Klaus Graetzer, floricultor y miembro del directorio de Expoflores, explica que por la crisis en el sector hay quienes se han mostrado interesados en explorar alternativas como el cannabis y arándanos, pero sería de manera paulatina y no de inmediato.
Él afirma que ven un mayor potencial en el cannabis no psicoactivo porque no se requiere de tantas extensiones de tierra como el cáñamo industrial.
Graetzer dice que hay que esperar cómo se define el tema del hectareaje.
En el cannabis no psicoactivo, Uruguay, por ejemplo, tiene licencias para 1000 hectáreas, pero solo se han sembrado 800.
El Ministerio de Agricultura señala que el tema de hectareaje es lo que está por concretarse. (I)

