Los asambleístas que llegaron a debatir la Ley de Minería se toparon en sus puestos con unas guagas de pan que se usaron como una muestra de apoyo al aborto por violación que no fue aprobado en la Asamblea hace un mes.
En cada curul apareció una guagua de pan ’embarazada’ con una leyenda que decía que esa es “una realidad no tan dulce…, las guaguas no deberían ser madres”.
Nadie en la Asamblea supo quién las puso. No todos se las comieron, pues algunos asambleístas lo consideraron grosero. Otros como Juan Pablo Velín sí la degustaron en medio del primer debate de la ley minera.
La legisladora Lourdes Cuesta (antes CREO) lo calificó de “una grosería, una invasión, una imposición”, y se quejó de la poca seguridad que tienen los asambleístas, pues alguien tuvo acceso a sus curules. Además cuestionó que se trivialice una tradición.
Las guaguas de pan, por tradición, se las consume el día de los fieles difuntos en países como Ecuador, Bolivia, Perú, entre otros, todos los 2 de noviembre.
El texto adjunto al dulce dejado en las curules de los legisladores hacía alusión al embarazo infantil producto de violación y de supuestos miles de casos cada año. “Esta realidad nos desafía como país a enfrentar la violencia, la discriminación y la pobreza, en un esfuerzo conjunto como sociedad que se preocupa por la mitad de la población ecuatoriana que son mujeres”. (I)
Fuente: El Universo

