miércoles, septiembre 30

Terremotos fuertes no siempre son antecedidos por sismos más pequeños

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Once minutos antes del terremoto del 16 de abril de 2016 hubo un sismo conocido como premonitor de magnitud 5,0 en la escala de Richter, según el Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional.

Eran tiempos cuando la psicología de los ecuatorianos estaba habituada a temblores de menor magnitud. No había la costumbre de salir de las casas tras cada sismo.

De hecho, desde el 1 de enero hasta el 16 de abril de 2016 la ciudadanía había reportado al IG que percibió 6 movimientos telúricos, mientras que desde el 1 de enero de este año hasta el 12 de abril último los habitantes ya llevan reportando quince.

Sin embargo, Hugo Yépez, investigador del IG, dice que no es una regla que los terremotos fuertes tengan sismos premonitores más leves. El experto indica que se debe aprovechar esa buena práctica de tener una reacción específica de buscr seguridad en un sismo, pero esta debe ser potenciada por dos razones. “La una es que sí pueden ser premonitores y la otra es que en los terremotos con epicentros más o menos lejanos, las ondas que se producen llegan a diferentes tiempos. Primero llega una que no es tan dañina y después de 30, 40, 50 segundos pueden llegar ondas mucho más destructoras”.

Pero esta reacción también va de la mano con la identificación previa de sitios seguros, según Yépez.

Tonny Espinosa, psicólogo de la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG), que atendió a los afectados del terremoto, dice que las terapias grupales ayudaron a superar los cuadros de ansiedad. “Se daban cuenta de que no debían sentirse solos y luego al hablar del momento después del terremoto, esa experiencia recuperadora de emociones, antes, durante y después, era la que permitía desbloquear a las personas”.

Esta técnica, agrega, también se puede aplicar en la actualidad ante el temor que se genera con los sismos. Una recomendación de Espinosa es que para calmar los nervios se busque a alguien con quien conversar sobre ese hecho.

Otra técnica es la terapia de relajación y respiración progresiva. Una de ellas toma 16 segundos y consiste en inhalar el aire por 4 segundos, los siguientes 4 segundos se contiene la respiración, luego se bota el aire en 4 segundos más y por último se vuelve a contener la respiración por 4 segundos. “Esto permite inocular el estrés. Dejas de lado cualquier pensamiento, permaneces en el presente sin preocupación alguna”. (I)

Fuente: www.eluniverso.com

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