Una red de pornografía infantil presuntamente liderada por la influencer Luisa Espinoza pone sobre la mesa este delito.
Desde 2020, las denuncias por pornografía infantil aumentaron un 46%, en Ecuador. La pandemia y el boom de las plataformas de streaming y redes sociales serían factores que contribuyen a su aumento.
Entre 2019 y 2021, cerca de 300 niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de este delito, entre ellos, el 73% tenía entre 13 y 17 años, el 26,5% entre 6 y 12 años. El 89.2% eran niñas y adolescentes mujeres.
Machismo y naturalización
Este 2023, un caso de pornografía infantil involucra a una modelo e influencer, quien fue detenida – junto a dos personas– el 28 de febrero de 2023.
Personal de la Fiscalía y la Policía Nacional realizó cuatro allanamientos a fin de esclarecer la existencia de un grupo de delincuencia organizada conformada por ciudadanos ecuatorianos, dedicados al delito de pornografía infantil.
La alerta de esta práctica se dio en diciembre de 2022, cuando Espinoza subió a sus redes sociales un video en el que regalaba dulces a menores de edad, a cambio de que ellos tocaran sus senos.
Cuando se le abrió una investigación, la influencer borró el video en el que se observa a los menores, con el uniforme del colegio y a las afueras de la institución.
Espinoza se justificó diciendo que le había preguntado a los chicos antes de grabar. “Les dijimos que íbamos a tapar sus caras. Dijeron que sí. Yo les calculaba unos 16-17 años. Hicimos el video, solo puse la parte en la que ellos me tocaron”, dijo y agregó que, aunque no estuvo bien,“hoy en día pelados de 15, 14, 13 años de colegio salen drogándose. Que solo me hayan cogido las tetas cuestión de segundos, ya está. Ya fue”.
Según la modelo y exintegrante de un grupo de tecnocumbia, el objetivo era promocionar su página de OnlyFans.
Tamara Andrade, abogada penalista, dice que este hecho cumple con todas las carecterísticas de la pornografía infantil. Sin embargo, ve con preocupación lo naturalizado que está el abuso a menores, especialmente cuando son varones.
En redes sociales hay quienes rechazan lo hecho por Espinoza, pero también quienes lo celebran. “Yo quisiera que me regalara dulces”, “Esos pelados deberían agradecer”, son comentarios que escriben usuarios.
Andrade dice que este machismo, que rechaza únicamente el abuso de un hombre a una mujer es el que hace que cuando un niño o adolescente varón es abusado tenga vergüenza de denunciar.
Abuso y pornografía
La pornografía infantil está tipificada en el artículo 103 del Código Integral Penal, y tiene una pena de entre 13 y 16 años de cárcel, para quien tome fotografías, filme grabe, produzca, transmita o edite “materiales visuales, audiovisuales, informáticos o de cualquier otro soporte que contenga la representación visual de desnudos o semidesnudos reales o simulados de niñas, niños o adolescentes en actividad sexual”.
Para que exista el delito de pornografía infantil necesariamente deben existir fotos o videos con menores de edad.
Si una persona ofrece dulces a menores, a cambio de que los toquen y no graba el hecho, se puede constituir en un abuso sexual, cuya pena es de 10 a 13 años de cárcel.

