Una habitación denominada “La Lagartera” era el destino de las personas que recién ingresaban a la clínica “Por una vida nueva”, la cual funcionaba clandestinamente en el suburbio de Guayaquil. En ese lugar, con todos los accesos enrejados, los “pacientes” pasaban el síndrome de abstinencia -conocido popularmente como “El Mono”.
Este proceso es la unión de efectos corporales que ocurren cuando una persona deja de consumir sustancias a las que es adicta. En “La Lagartera” se inició el incendio que, el viernes pasado, terminó con la vida de 18 internos.
Entre 2018 y lo que va de 2019 hubo 79 operativos de control y 67 clausuras de establecimientos de tratamiento de adicciones. La mayoría funcionaba clandestinamente, según información de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess).
El Estado ecuatoriano registra
39 centros especializados en el tratamiento de personas con consumo
problemático de alcohol y otras drogas (Cetad) avalados. En la provincia de
Guayas hay siete: cinco en Guayaquil y dos en Lomas de Sargentillo.
Fuente: El Telégrafo

