El gobierno de Maduro destituyó a agentes que apresaron por 30 minutos al titular de la Asamblea Nacional y calificó el procedimiento de “irregular”. La crisis política se agrava en Venezuela.
La detención momentánea del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, refleja -según él- una división interna en el gobierno de Nicolás Maduro, que hace apenas cuatro días inició un segundo mandato, no reconocido por la OEA, la UE, EE.UU. y el Grupo de Lima.
Tras su liberación, Guaidó expresó que la detención que sufrió durante una media hora muestra el “desespero” del gobierno de Maduro. “Están desesperados en Miraflores (sede del Ejecutivo), no saben quién da la orden”, indicó el diputado de Voluntad Popular (VP) ante cientos de personas en un cabildo abierto celebrado en el estado Vargas, cercano a Caracas, de donde es natural.
Guaidó llegó a este acto dos
horas más tarde de lo previsto pues cuando iba de camino fue interceptado por
un grupo de agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) que, con
armas largas y capuchas, lo “secuestró” por espacio de una media hora.
El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, informó que
este hecho fue un procedimiento “irregular” y “unilateral” por el que
destituyeron a los agentes y abrieron una investigación para establecer
responsabilidades.
Guaidó dijo a periodistas que la versión oficial demuestra que Maduro
“ya no controla las Fuerzas Armadas” lo que revela, agregó, el “grave problema”
que vive la institución castrense. “Me secuestraron, estuvimos en un carro, me
pude zafar del secuestro porque hay gente que cree en Venezuela (…) trataron
de ponerme unas esposas, no lo permití porque represento a un poder legítimo”,
relató.

