Dos factores habrían permitido determinar que el pasado lunes 10 de enero se registró un pico de 4.253 casos, que es uno de los más altos desde que empezó la pandemia del coronavirus en 2020.
Para Francisco Pérez, subsecretario de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP), la cifra da cuenta de la velocidad de contagio que tiene la variante ómicron y también de la disponibilidad de pruebas para detección de COVID-19.
El primer caso de esa variante se registró en Ecuador el pasado 14 de diciembre en Quito. Tres días después un segundo caso fue identificado en Guayaquil.
Sin embargo, un alto número de contagios se presentarían durante esta y la próxima semana.
En la primera semana de enero del 2022, los casos de COVID-19 habrían superado los 14.360. “Esta es la oleada más importante en el número de casos”, indicó.
Pérez agregó que los casos de ómicron no son graves o son menos letales, que lo que ocurrió hace un año, por ejemplo, cuando estaba probablemente la variante alpha en el Ecuador, en el mes de febrero.
“Gracias a la vacunación esto no se está viendo en los hospitales, obviamente hay ocupación de camas, ha aumentado la ocupación de camas pero no en una proporcionalidad igual al número de casos (…), tampoco la mortalidad”, dijo.
Esa demanda hospitalaria se ve reflejada en las casas de salud. En Quito, hay dos hospitales de referencia para tratar COVID-19: IESS Quito Sur y Pablo Arturo Suárez del MSP.

