A pesar de los 2.000 operativos de control a escala provincial durante el último feriado del año pasado, para las autoridades competentes y fuerza pública fue difícil el control de aforos, medidas de bioseguridad y el retiro de las calles de más de 4.000 libadores.
Justamente, a partir del lunes 3 de enero, los centros de salud de la provincia, sobre todo de Quevedo, se encuentran saturados.
La mayoría, de acuerdo con el reporte del Comité de Operaciones de Emergencia (COE), presenta algún síntoma sospechoso relacionado con el COVID-19 y sus variantes, como delta y ómicron.
La gobernadora de Los Ríos, Génesis Blum, indicó que, según el reporte de los directivos de los hospitales de Babahoyo y Quevedo, en el mes de diciembre hubo 2.167 personas atendidas con sintomatología respiratoria en las áreas de triaje respiratorio, de las cuales 489 dieron positivo para COVID-19. De esta cifra, 156 casos necesitaron hospitalización y 24 fallecieron.
“Durante el feriado hubo irrespeto generalizado a las medidas de bioseguridad y lamentablemente en los próximos días veremos los resultados en los hospitales” indicó Blum, quien recomendó el uso de la mascarilla adecuada y que se practique el distanciamiento social para evitar más contagios.
Lorena Rojas, presidenta del COE de Quevedo, dijo que el informe de la Mesa 2 de Salud reportó cuatro casos positivos de ómicron en la ciudad y que esos pacientes se encuentran bajo observación.
Rojas también refirió que el control de aforo en el comercio y centros de tolerancia y de diversión sigue siendo del 50 %, y que como COE realizarán una campaña para fomentar que los ciudadanos se protejan y no realicen reuniones familiares, así como para que prioricen sus salidas y que estas sean de extrema necesidad.

