Latinoamérica se muestra como la región con las peores calificaciones en el mundo en materia de derechos humanos. La más violenta, la más desigual, la más peligrosa del mundo para activistas y periodistas; la zona con más homicidios, con más femicidios, la más corrupta y con mayor impunidad, según el último informe anual de Amnistía Internacional (AI), de 2019.
La organización que trabaja por los derechos humanos en el mundo destaca a 2019 como el año marcado por multitudinarias protestas contra los gobiernos, motivadas por el descontento social en América Latina y el Caribe, la región más desigual del mundo, según Naciones Unidas, y donde la pobreza aumentó el 31 %, indican estimaciones de la Cepal.
El hartazgo por problemas de acceso a educación, salud, vivienda, el desempleo o el rechazo a medidas económicas derivaron en un estallido social que causó unos 210 muertos en Chile, Colombia, Ecuador, Haití o Venezuela.
En otros países como Bolivia, las movilizaciones fueron motivadas por las alegaciones de fraude electoral en las elecciones presidenciales, en las que el entonces presidente Evo Morales buscaba la reelección.
Las protestas tomaron por sorpresa a los gobiernos y salvo escasas excepciones, la mayoría respondió con represión y uso excesivo de la fuerza y algunos incrementaron la militarización de las operaciones, indica AI.
La presencia y el poder crecientes de movimientos de derechos de las mujeres en la región también constituyen un hito en 2019. Pese a ello, la violencia por motivos de género continuó siendo generalizada”
Amnistía Internacional
El informe también advierte que la región sigue siendo la más peligrosa para los defensores de los derechos humanos, líderes indígenas que luchaban para defender el acceso a la tierra y para quienes ejercían el periodismo.
Colombia aparece como de alto riesgo para activistas; de los 208 homicidios en la región, 106 fueron de este país, y en todo el planeta representa el 68 % de casos contra líderes sociales, en zonas marcadas por el narcotráfico, paramilitares, guerrilla del ELN o disidentes de las antiguas FARC.

El informe también destaca que la impunidad continuaba siendo la norma en la región. El entonces presidente de Guatemala, Jimmy Morales, por ejemplo, logró cerrar de manera definitiva la Comisión Internacional contra la Impunidad, que había obtenido resultados sin precedentes en la investigación de hechos de corrupción a gran escala. Morales también fue investigado.
“Lo más preocupante de esta radiografía es que América Latina sigue siendo la región más violenta, con más homicidios, con más femicidios, la más corrupta, con mayor impunidad y la más desigual, donde la riqueza se concentra en manos de los más poderosos, que además cuentan con la protección de los estados”, dijo al medio español El Mundo Érika Guevara-Rosas, directora para las Américas de AI.
Venezuela, estado crítico
En medio del empeoramiento de la emergencia humanitaria, las masivas protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, entre el 21 y 25 de enero, dejaron 47 muertos, todos por heridas de bala, 39 murieron a manos de fuerzas estatales de seguridad, según informes.
Amnistía Internacional indica que, al menos, once personas murieron, presuntamente, ejecutadas de manera extrajudicial. Otras 900 personas fueron detenidas, entre ellos mujeres, niños y adolescentes, siguiendo un patrón de represión contra la población civil que se mantiene desde 2014. (I)

