lunes, septiembre 21

¿Qué es un agujero negro?

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Las muchas incógnitas que rodean al fenómeno de los agujeros negros llevaron a millones de personas a estar pendientes este miércoles de una simple fotografía.

Este era el día elegido por un equipo internacional de astrónomos para difundir la primera imagen del que se considera uno de los mayores misterios de la ciencia.

Y el resultado fue espectacular.

“Es un absoluto monstruo, el campeón de peso pesado de los agujeros negros del Universo”, le dijo a la BBC el profesor Heino Falcke, de la Universidad Radboud en Holanda, quien propuso originalmente el experimento.

El pozo gravitacional del agujero en cuestión tiene un diámetro de 40.000 millones de km, tres millones de veces más que el diámetro de la Tierra.

“Lo que vemos en la imagen es más grande que todo nuestro Sistema Solar. Tiene una masa que equivale a 6.500 millones de veces la masa del Sol”, agregó el experto.

El agujero se encuentra a 500 trillones de km de nuestro planeta y fue fotografiado por el proyecto internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos, Event Horizon Telescope o EHT por sus siglas en inglés, una colaboración en la que participan cerca de 200 científicos y que combinó el poder de ocho radiotelescopios en el mundo.

Más allá de nuestra fascinación por la imagen difundida, la pregunta más básica y que muchos se hacen es ¿qué estamos viendo realmente?

¿Qué es un agujero negro?

Esa pregunta se la hizo en 2017 el programa de la BBC “Los curiosos casos de Rutherford y Fry”.

La matemática Hannah Fry y el genetista Adam Rutherford contactaron entonces al cosmólogo Andrew Pontzen, quien confirmó lo poco que se conoce sobre este tema.

Nadie sabe mucho sobre los agujeros negros, por eso son tan fantásticos. No sólo no los entendemos bien sino que lo poco que entendemos expone los fenómenos más extraños de la física”, reconoció el científico.

Pero, al menos por ahora, esto es lo que se sabe sobre este apasionante tema.

“Esencialmente un agujero negro es un montón de materia apeñuscada en un espacio tan pequeño que nada puede salir, ni siquiera la luz“, explicó Pontzen.

“Imagínate que pudieras empacar en un espacio muchísimo más de lo que pensarías posible, hasta que se vuelva tan denso que tenga su propia fuerza de gravedad”.

Y el mejor ingrediente que conocemos para hacer un agujero negro son las estrellas que, al final de sus vidas, explotan tras consumir todo su combustible y sufren un colapso gravitacional.

Lo que queda de ellas se transforma en un objeto súper compacto del que ni la luz puede escapar, lo que explica que el agujero negro se vea de ese color.

Es entonces que se convierte en un enorme vacío que aspira cualquier cosa que se le acerque.

Solo las estrellas con un peso suficiente, aquellas que son 25 veces mayores que el Sol, pueden crear uno de esos abismos.

Se estima que hay unos 100 millones de agujeros negros en la Vía Láctea.

El problema es que, hasta ahora, no los habíamos podido ver.

Entonces ¿cómo sabíamos que existen?

La primera persona en concebir la idea fue el reverendo inglés John Michell, geólogo, astrónomo y uno de los grandes científicos olvidados de la historia.

En 1783, propuso la existencia de “estrellas oscuras” -la versión newtoniana del agujero negro- cuyo campo gravitacional era tan grande que ni siquiera la luz podía escapar.

Pero fue sólo gracias a las matemáticas que la presencia de los agujeros negros empezó a ser aceptada.


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