Las redes sociales fueron muy claras en reflejar lo que realmente sucedió, en cuanto a aglomeraciones y descuidos de las medidas de bioseguridad, en algunos balnearios de la Costa ecuatoriana. Descuidos o, más bien, irresponsabilidades que, según los doctores que tratan COVID-19, traerán consecuencias graves en los próximos días en el país.
Los mismos partícipes de esas farras, desarrolladas en los días y las noches del feriado que termina mañana, dieron cuenta en sus redes sociales, con fotos y videos, de cómo en los balnearios peninsulares de Salinas y Montañita, especialmente, cientos de jóvenes y hasta adultos se divertían como si no hubiera pandemia, en locales atestados de gente, sin mascarilla, hasta borrachos.
Imágenes de televisión y fotos de visitantes mostraron cómo en Salinas cientos de personas aglomeradas caminaban casi empujándose unas a otras, sin mascarillas, en el malecón.
Esto pese a que brigadistas se desplegaron en los distintos balnearios para llamar a los turistas a atender las normas de prevención del COVID-19. En algunos casos, con altoparlantes recordaban a los bañistas que “el virus no se ha ido”. Hubo otras playas, como Ayangue, del cantón Santa Elena, que tuvo una regular concurrencia.
Videos que circulan muestran cómo decenas de personas bailan sin mascarilla en pleno malecón y se lanzan espuma de carnaval, sin tomar en cuenta que la contaminación del coronavirus se facilita por medio de los aerosoles. “Usted sabe que cuando la gente se descontrola no hay quién pueda parar. La gente se olvidó de lo que estamos viviendo con la pandemia y ojalá no repercuta”, decía uno de los asistentes en un canal digital, que mostró luego la llegada de la Policía a disolver esa aglomeración.
Esa llegada masiva de turistas dio alivio a los operadores formales e informales, que atraviesan una dura crisis económica por casi un año de pandemia, pero los médicos se mostraron indignados y ellos también postearon fotos de las aglomeraciones y descuidos, pero para protestar por la irresponsabilidad ciudadana.
El doctor Jorge Luis Portes, especialista en medicina biomolecular y que trata casos COVID-19 sin pausa desde marzo, lamentó la aparente falta de control en los balnearios.
“Muchísimos jóvenes (que farreaban en las playas) volverán a sus hogares a contaminar a sus abuelos, a sus padres, a los más pequeños”, advirtió el médico guayaquileño.
Recalcó que la situación es crítica: “El tema es que hay tanta variedad de cepas. He visto pacientes que ya tuvieron el virus en marzo y abril y están hospitalizados ahora y muy delicados. Parecería que el proceso de incubación es más corto y es más virulento. Es decir que entra mucho más rápido al organismo y hace que (el enfermo) se empeore más rápidamente. Y afecta incluso a más gente joven”.
“Por otro lado, las clínicas ya están llenas con pacientes COVID-19 en UCI, en espera. Hay unos intubados y otros por intubar”, manifestó Portes.
Para el epidemiólogo Johnny Real, hay un aspecto sicológico y emocional que analizar, “porque esto lo que ha hecho es que la gente sienta que está viva y como una manera de desfogue necesita divertirse. En ese momento les ayuda a disipar la tristeza que ha dejado la pandemia… Pero también nos traerá consecuencias”, dijo
“Por ello, quienes han estado en carnaval, diversiones y alegorías, deben saber que tiene que haber distanciamiento con las personas más vulnerables, por la exposición que han tenido. Los adultos jóvenes e intermedios deben estar atentos a cualquier síntoma para tomar un tratamiento en su inicio y no esperar a la etapa tardía”, recomendó el profesional.
Insistió el epidemiólogo: “Pedimos que en el retorno de la población que se ha expuesto, ya en casa debe tener precaución, estar atentos a cualquier signo de alarma, no tener contacto con personas vulnerables, en bien de todos”. (I)

