lunes, septiembre 23

Kléber Valencia: Un héroe de mandil

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Desde niño quiso ser doctor. Recuerda que cuando iba al médico se impresionaba por los galenos vestidos de traje blanco y que tras hacer sus revisiones y recetas sanaban al paciente.

“Yo me quedaba sorprendido desde muy pequeño. Me hacía la pregunta cuando los médicos me curaban y me quedaba con la incógnita de cómo es que ellos sabían de tantos medicamentos, cómo sabían que para una enfermedad era una u otra medicación…”, rememora a sus 64 años.

Una vez que terminó el colegio tenía claro que no pararía hasta conseguir su sueño. Sus padres siempre le inculcaron que podía lograr todo lo que se propusiera si lo hacía con corazón.

Y se graduó de médico. Al poco tiempo se especializó en cardiología, de eso han pasado 35 años. “Nací con la vocación de ser médico”, lo reconoce con esa humildad y con ese mismo tono con el que habla a sus pacientes.

Si bien Kléber Valencia Rodríguez es conocido hoy como un médico de élite que dirige una clínica creada hace 20 años en la avenida General Barona y Roldós, centro de Babahoyo.

Un gesto de amor

El nombre de este sexagenario se viralizó la tarde de este lunes por auxiliar la vida de un menor, quien resultó gravemente herido tras recibir un impacto de bala en el interior de la Unidad Educativa Jesús Martínez de Ezquerecocha, situada a pocos metros de la casa de salud donde labora.

Con mucha nostalgia, recuerda lo ocurrido. “Justamente yo estaba en mi consultorio terminando una consulta, se escucharon los disparos y salimos a ver qué pasaba”.

A esto agrega que en ese momento vio que la gente corría y afirmaban que había varios heridos. “Fue ahí cuando me dirigí rápido para ver qué ocurría, cuando en eso me dice una profesora que había un niño herido y efectivamente lo encontré desangrándose, le busqué el área de la herida y enseguida le hice una hemostasia con mi pulgar –detención de una hemorragia– y desde ese momento mi mente se centró en él”.

Su accionar solidario le ha permitido ganar el reconocimiento de muchos ciudadanos que a través de sus redes sociales lo han felicitado y otros lo han catalogado como un ‘héroe sin capa’, aunque el hombre, de cabeza añosa por la experiencia y los años encima, afirma que “hice lo que era mi deber y cualquiera en la situación habría hecho lo mismo”.

Sin lugar a duda Axel y sus padres recordarán de por vida a ese ‘ángel’ vestido de médico con la misma tenacidad que ahora luchan para salir adelante. Asimismo, una ciudadanía que en medio de un ambiente de violencia e inseguridad reconoce que aún existe amor hacia el prójimo… de ayudar sin nada a cambio… (I)

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